Otra oportunidad desperdiciada. Otra vez aparecen los fantasmas. Las derrotas frente a rivales directos en la lucha por el título y las lesiones vuelven a asomarse por el norte de Londres.Por si no fuera poco haberse enterado de que van Persie estará ausente cinco o seis meses, el imparable equipo de Ancelotti visitó el Emirates y consiguió, con tres goles, otros tres puntos que le permite ampliar aún más las diferencias con sus seguidores (Arsenal incluido).
Pero a pesar de que se perdió la oportunidad de descontarle puntos al Chelsea, lo que más “duele” es que todavía el equipo no pudo demostrar, frente a rivales “de jerarquía”, para que esta hecho esta temporada.
Bajo una lluvia torrencial, el equipo de Wenger pretendió plasmar su filosofía en el terreno de juego; intentando un juego colectivo, veloz y desequilibrante. Hago énfasis en la palabra “Intentar”, porque solo en eso se quedó el juego del Arsenal. Los “cerebros” del equipo no estuvieron precisos y eso repercutió en el andamiaje Gunner. Ni Cesc, ni Arshavin, ni Nasri, pudieron conectarse y crear un circuito de juego óptimo, lo que facilitó la tarea y la idea de los blues.
Ancelotti paró un equipo que se dedicó a esperar el error y la falta de precisión en el ataque Gunner, para rápidamente salir de contra y aprovechar los espacios y las distracciones de la última línea del Arsenal.
Los primeros dos goles nacieron en la izquierda (derecha de la defensa Gunner), a través de centros cruzados de Ashley Cole, mal resueltos en la marca por Sagna, Gallas, Vermaelen y Toure. La defensa del Arsenal no se mostró compacta y volvió a dar indicios de inseguridad en la marca.
Igualmente no hay que quitarle méritos a Droga, quien hace del área su hogar y aprovecha al máximo los espacios y situaciones como solo los goleadores de elite del fútbol mundial lo pueden hacer. Tan solo la presencia del marfileño en el área provoca que los defensores cometan errores, tal como lo hizo Vermaelen, quien convirtió un gol (2° del Chelsea), en propia valla, defendida por Almunia, bajo la presión del # 11.
El mediocampo tampoco mostró su mejor faceta en este encuentro. A pesar de haber tenido mayor posesión del balón, ni Denilson, ni Song, quien renovó su contrato por 4 años, cumplieron una buena tarea. Ambos perdieron el control del medio y quedaron a merced de Joe Cole, Lampard y Anelka en los reiterados contraataques del Chelsea.
Por otra parte, el capitán y director de orquesta, Cesc no pudo brillar y a pesar de haber tenido, como siempre, la idea del juego clara, no la pudo llevar a cabo y terminó sin poder hacerse protagonista en el partido.
En cuanto a la ofensiva, Eduardo volvió a ocupar, sin mayores logros, el puesto de van Persie, siendo acompañado y no muy bien asistido, por Nasri y Arshavin.
En el segundo tiempo ingresaron Vela, Rosicky y Walcott, pero ninguno pudo cambiar el rumbo del partido, sellado con el tiro libre de Drogba. A pesar de ello, se pudo observar un equipo Gunner que intentó en todo momento llegar al área rival, pero fue una de esas tardes en que no hubo claridad para poder concretar las ideas que surgían. Cuando el ataque y el circuito de juego falla, la defensa flaquea, comete errores y distracciones, ambas situaciones aprovechadas por el Chelsea, de manera inmejorable.
Otro tren que pasa, sin poder subir. Otra derrota que hace que la cima de la liga sea cada vez más pequeña. Como se dice la esperanza y la Fe son lo último que se pierde, pero los fantasmas vuelven a aparecer y dificultan el presente “Gunner”.










