Luego de la suspensión del partido frente al Bolton entre semana, se esperaba que este encuentro frente al Everton tuviera el mismo desenlace. Pero no fue así.En un encuentro muy difícil desde lo futbolístico y desde lo climático, el equipo se enfrentó al conjunto de David Moyes, al cual ya había vencido en el primer partido de la temporada por un categórico 6 a 1, y logró rescatar un valioso empate.
Pero poco tuvo que ver este encuentro con aquel disputado en Goodison Park.
Por el contrario; este tuvo más que ver con el último partido Gunner frente al West Ham (por la FA Cup).
Otra vez fuimos espectadores de un encuentro muy disputado, difícil en todas las líneas, muy parejo, pero por sobre todas las cosas, volvimos a ver un trabajo arduo por parte del Arsenal para, en este caso, dejar el empate en el Emirates.
El “héroe” de la noche fue el checo Rosicky. Desaparecido hace un par de semanas por una lesión que los marginó de varios compromisos, el número 7 del Arsenal volvió, y de la mano del frío y la nieve recobró los momentos perdidos convirtiendo el gol del empate en tiempo suplementario.
El Everton salió a disputar el partido de igual a igual; le quitó terreno y el balón al Arsenal, quien sin su mejor defensa (tener el control y dominio del balón), se perdió en la intrascendencia durante gran parte del encuentro. Wenger dispuso que sus jugadores intentaran dejar avanzar al Everton hasta una “zona segura”, allí quitarles el balón y salir rápidamente de contra para sorprender a la defensa “Toffee”. En la teoría esto era correcto, pero el problema se centraba en que Moyes había decidido formar un equipo casi sin marca en el medio y con todos jugadores de característica ofensiva que cuentan con buen trato de balón: Pienaar, Osman, Cahill, Donovan (hizo su debut en Premier y de muy buena manera), Saha y Fellaini.
Por lo tanto el quitar la posesión del balón a estos jugadores no era tarea sencilla.
Todo se mantuvo igualado durante gran parte del encuentro; desde lo futbolístico, el Arsenal intentaba contraatacar, sin generar peligro, mientras que el Everton tenía mayor posesión, pero sin lograr incomodar a Almunia.
En cuanto al marcador, este se mantuvo igualado en 1 gol (Osman y Denilson), hasta que en el minuto 80 todo cambió; el sudafricano Pienaar marcó el 2 a 1 para el conjunto de Liverpool, creyendo así haber sellado el pleito, pero afortunadamente no fue así.
Desde que el Everton logró ponerse en ventaja por segunda vez en el partido, el Arsenal despertó y cayó en la realidad que se estaba escapando una oportunidad muy importante de acercarse más al Chelsea. Fue en ese momento cuando el equipo, impulsado por la gente que se quedó hasta el final alentando al equipo, a pesar del “casi congelamiento”, tomó las riendas del encuentro e intentó llegar al empate, empujando a los “Toffees” contra su propio arco.
En una de esas jugadas de ataque características del Arsenal, Rosicky pudo quedar en “zona de remate” y gracias a un desvío, convertir el empate, que le dio algo de calor a las gargantas y a las manos de los aficionados.
En cuanto al equipo, hay que decir que Wenger volvió a confirmar su decisión de hacer jugar a Arshavin como centro-delantero. Eduardo se ubicó a la izquierda del ruso, mientras que Nasri lo acompaño por la derecha. Está más que claro que Andrei se siente más cómodo jugando abierto por las bandas que de referencia de área. Pero hasta que llegue un delantero (si llega) en el mercado de invierno, parece ser que esta es la única solución al problema.
En el medio, Ramsey volvió a marcar su territorio como sucesor de Cesc. Fue el que se encargó de unir al medio con la delantera, intentó distribuir juego y colaborar en defensa. El galés es joven, pero hay que apoyarlo más que nunca, ya que es un verdadero crack. A su lado estuvieron Diaby y Denilson, este último reemplazante de Song, quien junto con Eboué se encuentran disputando la copa de África.
En defensa no hubo cambios con respecto a los últimos compromisos. Almunia estuvo en el arco y volvió a lucir la cinta de capitán, mientras que Sagna, Gallas, Vermaelen y Traoré ocuparon los puestos de la última línea.
Un empate que sirve más que nada por como se desarrolló el partido. En medio del frío y la nevada solo queda ir a descansar, recobrar fuerzas y esperar los siguientes compromisos: frente al Bolton por la Premier y frente al Stoke City, por la FA Cup.





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