Había que ganar, y se ganó. El equipo se va a descansar con un triunfo que lo deposita, provisoriamente, en la cima de la Premier League. Ahora la presión recae sobre los otros dos equipos que luchan por el título: el Manchester United (juega contra el Liverpool) y el Chelsea (tiene dos partidos menos).Un encuentro que dejó varios aspectos para analizar. Entre ellos sobresalen: la equivocación del árbitro, Martin Atkinson, en el cobro del penal y la expulsión de Vermaelen; la capacidad del Arsenal para lograr un resultado positivo ante la adversidad (fue la sexta victoria consecutiva del conjunto de Wenger); y las buenas actuaciones individuales por parte de varios jugadores del Arsenal, en especial de Almunia, Song y Eboue.
Los “Gunners” salieron desde el vestuario con la idea de arrollar al West Ham, y así se consiguió la ventaja a los pocos minutos de comenzado el encuentro. Esta mentalidad ganadora, con la cual el Arsenal sale a disputar cada partido, es algo que se está reiterando cada vez más y está dando sus frutos.
A los 5 minutos, el brasileño Denilson, luego de conectar una muy buena pared con Bendtner, remató al poste izquierdo de Green y así logró convertir su sexto gol en veinte partidos (esta temporada). Nada mal para un mediocampista defensivo.
A partir de este arranque apabullante por parte del Arsenal, un aroma a goleada empezó a asomar por el Emirates, pero solo se quedó en una simple sensación.
El cansancio, la lluvia, el frío y la confianza que implica estar arriba en el marcador, hicieron que el equipo, poco a poco, disminuyera su ritmo en ataque y dejara avanzar al conjunto de Zola en el terreno de juego.
Durante gran parte del primer tiempo el partido navegó por la intrascendencia (con excepciones de jugadas colectivas bien elaboradas por parte del Arsenal), hasta que, cerca del cierre de la primera etapa, el colegiado Martin Atkinson sancionó un penal a favor del West Ham. Apoyado por su asistente, Atkinson vio una falta (inexistente) de Vermaelen sobre el argentino-mexicano Guille Franco y decidió sancionar la pena máxima. Por si el error no era suficientemente grave, el árbitro decidió apresuradamente expulsar, por la ley del último recurso, al belga (siendo esta la primera expulsión del Arsenal en 68 encuentros).
Por suerte, para la afición Gunner, Almunia estuvo en su noche y apareció para salvar lo que era un empate seguro en los pies del italiano Diamanti. Es importante que Manolo vuelva a transmitir seguridad en el fondo.
A partir de la salida de Thomas, Song, de excelente rendimiento, abandonó la mitad del terreno de juego para pasar a integrar la zaga central junto a Campbell. El equipo se reacomodó (con el ingreso de Diaby) y jugó todo el segundo tiempo de manera muy ordenada, pero sin dejar de atacar. En esto último, las constantes subidas de Eboue por el sector derecho fueron un factor determinante para desequilibrar a las dos líneas de cuatro impuestas por el equipo visitante. El marfileño estuvo imparable y está demostrando que puede estar en el once inicial para esta etapa de definiciones.
Por último, Cesc se encargó de definir el resultado con un tiro penal, luego de una mano clara de Upson. Fabregas siempre aparece, y esta no fue la excpeción. Otra vez el español fue el cerebro y el director del equipo; manejó los tiempos, elaboro jugadas muy interesantes y ayudó mucho a la recuperación del balón.
Un encuentro en el cual el equipo supo como atravesar y vencer las adversidades. Un logro importante en cuanto a resultado y rendimientos individuales para lo que viene. Ahora a esperar y a descansar con la tranquilidad del deber cumplido.
Formación: Almunia; Eboue, Campbell, Vermaelen, Clichy; Denilson, Song, Fabregas; Nasri, Arshavin, Bendtner





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