Muchos minutos de sufrimiento. Una marea amarilla incontenible. Un Almunia que respondió con intervenciones grandiosas para mantener una igualdad mentirosa. Respiraciones cortadas en cada avance del Barcelona (que es, sin dudas, el mejor equipo del mundo). Un Arsenal, avasallado y en estado de shock, que hizo lo que pudo durante gran parte del partido para contener los remates del conjunto catalán. Las lesiones que reaparecieron para hacer aún más difícil las cosas. Pero a pesar de todo esto, y muchas otras circunstancias más, se logró un empate invaluable para continuar con esperanzas en esta gran serie de cuartos de final de la gloriosa Champions League.Me resulta difícil encontrar explicaciones ante esta igualdad. Después de observar los primeros minutos del encuentro me esperaba lo peor. Daba la sensación de que el Barcelona se encaminaba hacia una goleada histórica en suelo inglés. Era como si un torbellino “amarillo” arrasara con todo en cada avance, sin dejar pensar a la muralla roja que intentaba detenerlo. Nueve remates del Barcelona contra ninguno del Arsenal sintetizaron los primeros minutos del primer tiempo. Todo era del Barcelona: terreno y balón en posesión catalana. Si hubo una lucha por el control del balón, ya sabemos quien fue el ganador. “We gave them too much room to play”, dijo Wenger.
Un Almunia, que fue figura, y dos líneas de cuatro “obligadas” intentaron ser una contención ante el poderío ofensivo del equipo de Guardiola. Nasri y Arshavin, reemplazado en la primera etapa, fueron prácticamente exigidos a abandonar los extremos para jugar en el mediocampo ante las subidas constantes de Dani Alves y Maxwell.
Song “intentó” contener a Messi, quien jugó por el centro del campo, mientras que Ibrahimovic se escapó constantemente de las marcas impuestas por Gallas, se retiró por lesión, y el belga Vermaelen. Pedro también hizo lo suyo por los costados, ganando las espaldas de Sagna y Clichy.
El primer tiempo terminó sin goles, lo que fue una sorpresa para muchos y un alivio para todos los Gunners. Pero esta última sensación no duró mucho, ya que antes del primer minuto del segundo tiempo el sueco Ibrahimovic, habilitado por Song, remató por encima de un Almunia dubitativo convirtiendo el primer gol del encuentro. A los 59’ una jugada muy parecida a la anterior, encontró otra vez a Zlatan habilitado por el camerunés y rematando fortísimo al primer palo de Manolo. 2 a 0 y las esperanzas por el suelo.
Pero todo cambió en el minuto 69’. Walcott, quien acababa de ingresar por Nasri, tomó un balón en el sector derecho del área de Valdés, remató a contra pierna del portero y logró el descuento impensado por muchos (me incluyo). Una jugada que encontró al Barcelona en ataque, mal posicionado en defensa y con toques rápidos y precisos por parte del Arsenal. El Barca empezaba a aflojar y a dar signos de cansancio por el desgaste y el altísimo ritmo de juego llevado hasta ese momento.
Fue entonces donde el Arsenal, apoyado por la tribuna y por el amor propio, atacó al Barcelona como no lo había hecho en todo el partido (salvo muy contadas excepciones – de Bendtner). Y así fue que Cesc, el capitán, emblema y leyenda Gunner, debilitado desde lo físico, pero con una entrega fenomenal, consiguió un penal a cinco minutos del final, que el mismo se encargó de convertir. 2 a 2 y delirio en las tribunas del Emirates. Ya no se que más decir de Fabregas; un nombre que quedará grabado en la memoria Gunner a través de todos los tiempos.
Un dominio total del Barcelona. Un Arsenal sorprendido por la actitud avasallante del conjunto catalán. Los Gunners tardaron en responder, pero lo hicieron cuando la ocasión lo dispuso, convirtiendo en cada momento que se presentó. Este era un partido que, en otras condiciones, hubiese terminado en goleada. Pero el fútbol es así de hermoso que arroja estos resultados difíciles de explicar.

Gran ovación y reconocimiento para el genio de Henry.
Siempre hay que tener autocrítica y más aún cuando la ocasión lo amerita. La realidad es que el Arsenal no jugó bien y, a pesar de que el gol del empate “blue” (90’) tuvo como protagonista a Cameron Jerome en offside, los Gunners no pudieron vencer la dura barrera que el Birmingham impuso en St Andrew's.

No se si estar feliz o preocupado. Creo que ambas sensaciones son válidas en este momento. Para todos los fanáticos y apasionados por el fútbol, tal cual me describo, va a ser un placer y un privilegio poder observar a los dos mejores equipos del mundo enfrentarse en un campo de juego. Pero por otro lado, soy seguidor del Arsenal y tengo que ser realista: Hay que enfrentar al Barcelona, con todo lo que eso implica.


¡Cuantas oportunidades de gol tuvo el Arsenal! Hacía tiempo que no veía tantos remates al arco sin destino de gol, como ocurrió el día de hoy en el Emirates. Por eso digo una goleada que debió ser mayor. Entre Jensen, la falta de precisión y de suerte a la hora de definir por parte de los jugadores Gunners, evitaron que el partido de hoy terminara con un resultado más abultado; 5-1 o 6-1 podrían haber sido, tranquilamente, el tanteador final del encuentro.




